Reglas simples, combinaciones complejas
Envite, engaño y azar son tres palabras intrínsecamente unidas al juego del poker. Hay quien relacionas los mismos vocablos a la actividad del comercio. No deja de ser interesante: el arte de vender caro habiendo comprado mucho más barato, a través de la oferta y la negociación. Estamos hablando de la esencia del poker. La teoría matemática a aplicar es la económica y se basa, como en el caso del comercio, en la venta de productos intangibles y servicios.
La respuesta al gran éxito adquirido por el poker, radica en la simplicidad relativa de sus reglas y la complejidad también relativa de las combinaciones que pueden conducir al jugador al triunfo o a la derrota. Relativa en ambos casos porque se trata de un juego con muchísimos niveles de profesionalidad y competencias. La regla más importante es que cada uno encuentre el suyo y vaya superándose paulatinamente. Quede claro de que no es un juego estático, y que los niveles se superan con la práctica y la habilidad.
A diferencia de otros muchos juegos tradicionales y deportes, el poker es un juego de uno contra todos a la vez. Es un esfuerzo individual, no de parejas. El objetivo primordial es el de ir venciendo uno a uno a todos los rivales, basándose en unas reglas comunes a todos. La atención y la concentración son las cualidades que marcan las diferencias.
La rapidez de su práctica es un gran atractivo para muchos. En cada mano existe la oportunidad de ganar o perder sin la necesidad de esperar el final del juego. Cada batalla ganada produce satisfacción, aunque al final se pierda la guerra.
El hecho de que el azar participe activamente en el juego, pero no lo sea absolutamente todo, es interesante, pero mucho más lo es la habilidad que hay que emplear para jugar.
En el poker online, además, no existe el concepto de la banca como puede darse en el casino tradicional. El dealer va rotando continuamente y las posiciones van cambiando, por lo que hay que estudiar desde el principio dónde estaremos localizados para poder calcular consecuentemente las apuestas posteriores.
Existe una primacía de estrategias y psicología personal en cada jugador, lo que da cierto gusto especial a las apuestas. A la vez, exige una gran concentración, observación y cálculo de probabilidades en forma sumamente rápida, aunque siempre exista la posibilidad de mejorar una jugada errónea en la mano siguiente. Ese hecho, erradica del poker el aburrimiento propio de los juegos cuando ya se saben perdidos
El jugador que llega al fin de cada mano genera una alta dosis de adrenalina común a todos los que permanecen en la mesa. Pero además quedan “los deberes”. El buen jugador debe estudiar sus jugadas para ver la forma de mejorarlas en el futuro. El estudio es siempre garantía de éxito.
Una regla fundamental del juego es que exige una gran concentración mental y una buena dosis de habilidad para poder conocer a nuestros rivales, evitando que nos conozcan a nosotros a través de las estrategias adoptadas. La facilidad de cambio de estrategias y de juegos, la serenidad en las apuestas y la realidad de que cada mano puede ser un farol (propio o ajeno) es lo que determina que el poker sea un juego apasionante y cautivador.



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